Estudio: Exposición a PFAS durante el embarazo: implicaciones para la salud y el funcionamiento de la placenta
La investigación fue publicada como un artículo académico en la revista Environmental International, con el título “PFAS exposure during pregnancy: Implications for placental health and functioning” y está disponible bajo licencia de acceso abierto.
Los PFAS (sustancias per y polifluoroalquiladas) son una familia de químicos sintéticos muy usados por su resistencia al agua, grasa y calor. Esa misma “resistencia” hace que también sean persistentes: pueden permanecer en el ambiente y en el organismo por largo tiempo. Por eso se les conoce como “químicos eternos”.
En el embarazo, la placenta es un órgano clave: conecta a la madre y al bebé, facilita el intercambio de oxígeno y nutrientes, y participa en funciones hormonales y metabólicas. Cualquier cambio en su estructura o funcionamiento puede ser relevante para la salud materno-fetal.
¿Qué buscó responder el estudio?
Este trabajo investigó si la exposición a PFAS durante el embarazo, tanto PFAS individuales como mezclas de PFAS, se asocia con cambios en:
- Peso de la placenta
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Marcadores microscópicos (histología) relacionados con:
- intercambio materno–fetal (cómo “circula” y se intercambian nutrientes y oxígeno)
- perfusión/vascularización (capilares y flujo)
- envejecimiento placentario (depósitos, calcificación)
¿Cómo lo hicieron?
- Participaron 367 mujeres embarazadas.
- Se midieron 13 PFAS en sangre materna alrededor de la semana 19 (mediana).
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Al parto, se registró el peso placentario y se analizó tejido placentario al microscopio para estimar:
- Nudos sincitiales (syncytial knots) en las vellosidades
- Espacio intervelloso (donde circula sangre materna)
- Densidad capilar
- Depósito de fibrina
- Calcificación
Usaron modelos estadísticos ajustados (para reducir confusión por factores como edad, tabaquismo, IMC, etc.) y también analizaron la exposición como mezcla.
Hallazgos clave (en lenguaje sencillo)
1) Señales de cambios en el “intercambio” materno–fetal
Algunos PFAS específicos se asociaron con patrones compatibles con alteraciones en la zona de intercambio:
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La detección de PFHxPA se asoció con:
- más vellosidades con nudos sincitiales
- reducción del espacio intervelloso
- Se observó un patrón similar con PFHpA
- PFTrDA se asoció con más nudos sincitiales
Estos marcadores suelen interpretarse como posibles señales de malperfusión (flujo menos óptimo) o adaptaciones placentarias, que podrían afectar cómo se realiza el intercambio madre–bebé.
2) Un PFAS se vinculó con menor densidad capilar
La detección de 6:2 diPAP se asoció con menor densidad capilar, lo que sugiere potenciales cambios en la vascularización fetal dentro de la placenta.
3) La mezcla de PFAS y el peso de la placenta
Cuando se agruparon mujeres según exposición moderada/alta vs baja a ciertos PFAS (análisis por “clusters”), el grupo moderado/alto mostró placentas ligeramente más livianas en promedio.
¿Qué significa esto?
Este estudio aporta evidencia humana de que algunos PFAS, durante el embarazo, pueden asociarse con cambios microscópicos en la placenta, especialmente en parámetros relacionados con el intercambio materno–fetal.
Ojo: asociación no es lo mismo que causa. Aun así, es un hallazgo importante porque la placenta es un órgano “puente” para el desarrollo, y pequeños cambios podrían reflejar estrés ambiental o adaptaciones del organismo.
Fortalezas y limitaciones
Fortalezas
- Es de los primeros en evaluar histología placentaria humana con detalle.
- Considera PFAS como mezcla y no solo uno por uno.
Limitaciones
- Algunos resultados aparecen sobre todo cuando ciertos PFAS se analizan como “detectable vs no detectable”, lo que exige interpretación cautelosa.
- El tamaño de muestra, aunque sólido, puede limitar detectar efectos pequeños.
- No todos los PFAS “nuevos” o menos comunes se detectan con frecuencia.
Recomendaciones prácticas (precaución razonable)
Sin alarmismo, pero con conciencia, algunas medidas habituales para reducir exposición a PFAS incluyen:
- Preferir utensilios de cocina sin recubrimientos antiadherentes deteriorados.
- Evitar, cuando sea posible, empaques resistentes a grasa (algunos papeles/envolturas).
- Revisar opciones de filtro de agua si hay preocupación por PFAS en la zona.
- Elegir cuidado personal más limpio cuando sea viable (sin claims exagerados; priorizar transparencia y etiquetas claras).
Fuente: sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412025000595